Es difícil de entenderlo.

Voy pelotazo

Muy pelotazo

Jodidamente pelotazo

Cuatro rubifenes

de 10 mg

me salvan del sueño

de matar a la luna

acostándome en mi cama

* * *

Podría escribirte mil poemas

mas

muchos mas

Pero tengo miedo

de que pienses que son tuyos

y te los quedes

y me dejes desnudo

frente al mundo

sin rima alguna

con la que defenderme

* * *

En mi mente

completamente akrata

solo hay una norma

una sola norma

inamovible

inquebrantable:

Los poemas

que vomito

son míos

solamente míos

y de nadie mas.

Es lo único que tengo

se que es difícil de entender.

Mr. G.

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Intentando no vomitar

Aquella habitación diminuta

Llena de cajas

En penumbra

Tu cuerpo desnudo

Tu boca

Tu tatuaje

Tu culo

Mi polla

Mis tatuajes

Mi boca

Jadeos

Risas

Y mas jadeos

Condones llenos de lefa

Por el suelo

El cigarrillo

De después

Aliñado

Humo denso.

***

Tu ya no estas

Ya no quedan cigarrillos

Aliñados

Tu culo se fue

Mi polla esta flácida

Los condones siguen ahí

Esperando a que los recojan

El cenicero esta lleno

La habitación apesta

Yo escribo poemas

Intentando no vomitar

Mirándome de reojo las venas.

Mr. G.

Puedes?

Cuando llegue el ultimo sábado,

con la ultima noche,

con la ultima fiesta.

Cuando el ultimo pollo se vuelque,

las narices ardan,

las pupilas se dilaten,

las mandíbulas enloquezcan,

Cuando el ultimo vaso se llene,

Cuando el ultimo porro se rule,

Disfruta, goza, enloquece.

Pero,

cuando todo se acabe,

Asume

que

sera

la

ultima

v

e

z

Mr. G

De camino a la Rave – 1ª Parte

Lo que a continuación os presento es una cadena entre escritores. Cadena que se titulara: De camino a la rave. Y es tan sencilla como recibir la invitación. Leer, como mínimo, la parte que escribió la persona que te invito. Escribir la siguiente parte, continuando la historia. Incluir un índice, al final de cada parte, con el enlace de los capítulos anteriores, para que sea más fácil seguirle la pista a la historia completa. Colgarla en tu blog. Enviar la invitación a una sola persona. Y que esta continúe la cadena. El objetivo es crear una historia larga. Tan larga como larga sea la cadena.

De camino a la Rave – 1ª Parte

La rutina de siempre. Todos nos quejamos de ella. Todos se han quejado de ella. Todos se quejaran de ella. Madrugar. Resacoso. Vestirse. Desayunar. Salir corriendo a clase. O al curro. Terminas hasta la polla. Llegas a tu casa y siempre hay algo que hacer. Siempre hay algo que te impide tocarte los huevos durante toda la eternidad. Disfrutando del placer de no hacer nada. Placer productivo donde los haya. Te permite relajarte. Olvidarte de las mierdas que acompañan a una existencia inestable. Y si lo acompañas con una cerveza. Tras otra. Y un piti. Tras otro. Si lo acompañas bien puede ser incluso que te sientes delante del ordenador y escribas. Ebrio.

Pero en mi nevera no hay cerveza. Y en mi paquete de tabaco no quedan pitis. Y salgo a la calle en busca de cerveza. De tabaco. Y la veo. Un culazo. Unas piernas. La veo. La veo pasar. La admiro a sabiendas de que no la volveré a ver. De que no hablare con ella. De que  no la hare gemir durante toda una noche. Pero verla me alegra la vista. Y entro al chino con una sonrisa en la cara. Cojo un par de litros. Pido un paquete de Winston. Pago y salgo. Ya queda menos para estar borracho. Y vuelvo a sonreír. Y el sol me da en la cara. Y me toca los cojones. Pero tengo cerveza.

Mr. G.

1º Parte- https://ravelandia.wordpress.com/2015/01/26/de-camino-a-la-rave-1a-parte/

2º Parte- Tras dedicar un buen rato a leer este blog, creo que es el más apropiado para que continúe con esta cadena:  http://otraresacamas.com/2015/01/31/camino-a-la-rave-2a-parte/

El almuerzo vestido.

8 De la tarde. Entramos en aquella tasca. La tasca de siempre. Fuera llovía. Al entrar invadió nuestras fosas nasales el humo acumulado de tabaco y yerba. Aquella tasca era nuestro segundo hogar. Nos sentamos en una masa del fondo. Sin sillas. En su defecto un banco anclado a la pared en forma de L. En el lado corto se sentó Ali. A su lado, en la esquina, su novio: El Negro. A la derecha de este se sentó Juan y yo me senté a su lado, en la otra esquina. Acurrucado. Recuperando el calor perdido. La tasca no estaba demasiado llena. Un par de pibes en la barra. La mesa de al lado llena. Y unas quince personas alrededor del billar que hay en lo más profundo del local. Estaba todo tranquilo. La muisca al volumen justo para escucharla solo si quieres. La gente iba a su bola. El Negro y Ali se pusieron cariñosos y pasaron de nosotros.

-¿Yerba o polen?- Le pregunte a Juan

-Yerba.

En la mesa hay dos agujeros. Saque un billete de 5 que coloque al lado del agujero izquierdo. Apareció una cucaracha. Desapareció. Con el billete. Me encendí un piti.

-Siguen teniendo la misma yerba ¿No?

-¿Qué?- Juan se había quedao empanao

-Que si siguen teniendo la yerba de siempre

-Creo que sí, que siguen con la critical holandesa

-Al pelo

El cigarro no había llegado aún a la mitad. La cucaracha volvió. Y desapareció de nuevo. Dejo una bola de papel albal. Juan la cogió. La abrió

-Mira como huele. Esta de puta madre.

-Déjame ver- Cogí la postura- Si, es la critical holandesa. Mira, este cogollo parece ser del tronco.

-Pues ya sabes lo que toca.

Claro que lo sé. Papel. Cigarro. Picar yerba. Mezclar. Liar. Fumar. Sabor esquisto. Suave. Apenas se notaba el tabaco. Fume tranquilo. Disfrute. Me relaje. Me coloque. El peta desapareció de mi boca. Apareció en la de Juan. Observe el lugar. Años y años viniendo aquí, La tasca perfecta. Ni sucia ni limpia. En cuanto te acostumbras a las cucarachas parece el paraíso.

Creo que nadie recuerda cómo empezó todo. De repente dejas 5 euros en una mesa y desaparecen. Y te rayas. Y te cabreas. Ves la bola llena de yerba. Te tranquiliza. Piensas que es una broma. No preguntas. Fumas y punto. Otro día vuelves a dejar 5 euros. Pero al otro lado de la mesa. Y te vuelves a rayar. Y te vuelves a cabrear. Y vuelves a tranquilizarte al ver 5 euros de polen sobre la mesa. Y vuelves a pensar que es una broma. Un mes después ya conoces el mecanismo. Izquierda yerba. Derecha polen. Para cuando te enteras de que son cucarachas las que llevan a cabo todo el proceso, ni te sorprendes. Estas más que acostumbrado a, to colocao, ver como pasean por el suelo. A ver como nadie las molesta. A ver a gente jugando con ellas. Es un secreto a voces. No sabes de quien es la yerba. Ni a quien va el dinero. Ni como cojones han enseñado tan de puta madre a las cucarachas. Pero te la pela. Fumas y te relajas. Disfrutas de la música y de la cerveza. Y punto.

El porro ha saltado de la boca de Juan a la boca del negro. Y de la del negro a la mía. Y fumo. Y fumo. Y veo como en otra mesa alguien, al que no he visto nunca por aquí, se levanta de golpe. Cabreado. Chillando:

-¿Dónde mierdas esta mi billete?

Mr. G.

Poesía de un borracho aburrido.

Bebe

Bebe

Y vuelve a beber

Cuando pienses que nada tiene sentido

Cuando te aburras

Cuando te sientas solo

Vacio

Sin ganas de nada.

Y me da igual si rimo

Y me da igual la métrica

Bebo y escribo

No esperes nada de mí

Si creo poemas

Por pereza

De crear historias

De contar mi vida

O mis paranoias

Borracho puedo amar

Pelear

Soñar

Disfrutar

Y ahora corre por mis venas

El vodka y la Coca-Cola

Que os jodan

A los que juzgáis el arte

Y le ponéis normas

Y trabas

Al artista

Que si no hace sus mierdas

Revienta

Esto no huele a envidia

Huele a ignorancia

Son demasiados

Idiotas vivos

Demasiados pocos

Los desesperados

Los inadaptados

Mr. G.

De rave por Troya.

No sé si habréis visto Troya. Ni si recordareis el final, cuando los griegos les hacen la 13/14 con el caballo y entran a Troya cual farloperos con ganas de quemar la noche y tres pollos en el bolsillo. Aquiles se vuelve loco buscando a Briseida. Y es eso de lo que os vengo a hablar. Me recuerda mucho, muchísimo, a mis noches de fiesta. Empiezo con ganas de reventarlo todo. De bebérmelo todo. Y lo hago. Y flipo. Y disfruto. Pero llega un momento en el que encuentro a mi Briseida. A mi Briseida por una noche. Puede que viéndola de lejos. O no. Puede que ya la conociera de antes. O no. Puede que ella quiera verme. O no. Que sepa su nombre. O que no tenga. Da igual. Paro. Dejo de beber. De intentar liarla. Y la busco. Aquiles deja de matar troyanos. Y la busca. Mientras los troyanos y troyanas corren desesperados. Y aquí todos caminan como zombis. Pero en el fondo es lo mismo. Mis ganas de drogarme, de desfasar. Muy similares a las ganas que tiene Aquiles de guerra. Mi sed de alcohol. Su sed de sangre. Y es una mujer lo que nubla dichas ansias. Nuestras ansias. Siempre una mujer. Mujer como metáfora del amor, del deseo, de la necesidad de dar y recibir cariño. Y a la mañana siguiente cenizas. Cenizas en Troya. Cenizas aquí. Solo quedan cenizas. Y recuerdos. La pasión por matar de Aquiles. Mi pasión por ser libre. Todo deja de importar si encuentras los labios apropiados. El rostro apropiado. El cuerpo apropiado. El cerebro apropiado. Está claro que no es un simple trozo de carne vacio como mi cartera a las 11. Por un simple trozo de carne no me olvido del medio gramo que llevan mis colegas.

Mr. G.

Poesia porque si.

Es tarde
La madrugada se acaba
Y yo sigo sin dormir
Que les follen
A las guapas
A las listas
A las feas
A las tontas
Tetazas
Culazos
Paso
Yo ya paso
Paso de relatos
De correjir faltas
De pensar palabras
Es tarde
Que os jodan
Vuelven los poemas
Del que odia la poesia
Tal cual la entiende el mundo
Vivan los versos
Cargados de odio
O rabia
O entrañas
Los versos bonitos
Adornados
Maquillados
Apestan a falacia
A miedo
No creo en nada a estas horas
Y odio a todos los que
Creen leer a bukowski
Por leer sus poemas
Y nunca leyeron
Como se follaba
A una gorda
Inmensa
Como peleaba con hemnimguay
Y ganaba
Callaros todos la boca
No abeis leido a panero
Ni a fante
No sabeis comer un coño
O chuparla sin que duela
Cerveza
Droga santa
Yo ante ti me arrodillo
Bebo y pienso
Que esos labios
No merecen mi llanto.

Mr. G. 5:50 am.