E S K I Z O

No te das cuenta de que soy un jodido genio o que?
y entones porque no me hablas?
por que  no respondes a mis mensajes?
a que juegas?
Te aviso
me e metido
rubifen
quizás te mate
quizás me
y que?
no hables
es tarde
ves esa botella de vodka?
ábrela,
dámela,
vete.
llévate tus labios
y tu culo
y no vuelvas
crees que no hay mas putas
que se toquen pensando en mi polla
después de que les recite al oído?
enserio crees
que eres la única?
estas loca
y yo
tengo un problema
dos
tres
cuatro
y muchos demonios
en mi cerebro
que juegan conmigo
y  no me dejan ser yo
porque prefieren ser ellos
y lo entiendo
tu lo entiendes?
claro que no
que vas a entender
solo quieres apuntar el nombre
de otro artista mas
en tu lista
pero yo no soy un artista mas
entiendes
yo estoy maldito
y bueno
quizás algún día me de igual todo
y te clave unas tijeras
en el cuello
mientras sonrió
pero no temas
el bajón del rubifen ya llega
y yo tengo que salir
y buscar
algo
con
lo
que
calmarme
y espero que estés
cuando vuelva
y espero
que solo lleves puesto un tanga.

Mr. G.

Cosas del Trap.

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Estas tirado en el piso. en tu sillón. rodeado de los pocos que te quedan en la squad. esperando a que las raxetas vengan con mas spice, un par de botellas de champan caro, algo de coca y, por supuesto, un par de cajas de codeina. Estáis sentados alrededor de una mesa. sobre la mesa hay varios frascos herméticos de unos 50 litros. llenos de yerba. y cuando digo que hay varios me refiero a unos veinte o treinta. Y cuando digo yerba me refiero a yerbas. en cada frasco hay  una raza de yerba distinta. Verdes, marrones, violetas e incluso una roja, cosa que os sorprendió cuando os la trajeron. También hay un par de pesos. Varios saleros medio llenos de cocaina. Un par de botellas de ron. Y otras tantas de wisky. Lo mismo con las de vodka. Es el momento de añadir que la mesa no es pequeña. tampoco barata. En una de las paredes, no recuerdo cual, hay un Picasso. Lo sorprendente es que fue un regalo. Que a su vez habría sido otro regalo. Así hasta llegar al gilipollas que paga las deudas con cuadros de Picasso a un camello que no sabe quien es Picasso pero si lo que cuesta uno de sus cuadros.

Así esta el panorama. Tu no piensas en nada. Solo fumas del bong. Tu máxima preocupación es mantenerlo siempre cargado. Y de vez en cuando atender una llamada. colgar. posturear veinte o treinta gramos de coca o preparar un par de kilos de yerba. o las dos cosas. y seguir con tu bong. calada tras calada. de vez en cuando cambias de yerba. o te metes una ralla. quizás varias. Tampoco es nada raro. es martes. no tienes nada mejor que hacer un martes a las cinco de la tarde. solo esperar a que sean las diez o así. y que la fiesta empiece de nuevo. Las raxetas tardarían en volver. no les llevaría mucho conseguir el champan, la coca y el spice. Pero la codeina… no es difícil, pero es lento  de cojones. no puedes comprar varias cajas en una farmacia. Y menos de golpe. bueno, si puedes. Necesitas no seque receta. pero eso ya no te sirve. no quedaba farmacia a menos de una hora con la que no la hayáis usado. Y no os volverán a vender ni un puto frasco en por lo menos dos años. por lo que es mucho mas fácil, barato, pero no rápido, hablar con este para quedar con aquel y que te de el numero de no se quien que te dará la dirección de algún machaca al que podrás comprarle frascos para pasar cinco años sin toser un puto día. Tendrias suerte si os duran mas de dos semanas. Lo mismo para el machaca.

Esa es la imagen que tengo de ti cada vez que voy a verte. la expresión de tu cara me dice: te puedo hacer un jodido abrigo de billetes morados. tengo la polla roja de tanto follar. la droga me sale por las orejas y la cárcel esta mucho mas lejos que la muerte. lo que se resume en: Lo conseguí.

Pero no. cada vez que voy a verte estas en el parque. Con un par de canutos, si as tenido suerte ese día. Y no estas callado. Hablas. Y mucho. Pero solo sabes hablar de que te vas a hacer rico. De que la yerba te va a salir por las orejas. De que se te va a caer la polla a pedazos. Y así día tras día. Año tras año. A veces cambias de banco. Otras veces de parque. Según el día, de camello. De vez en cuando cambias de peinado. De zapas. Incluso de móvil. Pero poco mas.

Nos vemos.

 

Mr. G.

Posdata: Toyaco el que no se cosque del guiño a Miedo y Asco en las vegas.

Poema de una lagrima

Cuando todo falla

Cuando nadie vende

Cuando todos callan

Cuando nada vale

Cuando todo lo aborreces

Cuando nada sirve

Cuando todo es malo

Nace el poema

Mr. G.

Cosas que pasan.

El gato vomita la leche caducada como si no hubiera un mañana. Mientras su dueño, vago por naturaleza, espera a que el perro limpie, con su lengua maloliente y babeante, el charco de vomito.

Observa el dueño del gato el panorama sentado en el sofá, con su polla erecta entre los dedos de la mano derecha. Una muñeca que sube y baja. Una polla imaginaria entra y sale sin cesar de un coño imaginario.

El dueño del gato eyacula. El placer es momentáneo y enseguida siente el bajón. Deja de estar cachondo. Se enfría. Su polla regresa a su tamaño natural. La esconde dentro de los pantalones y deja que el perro le limpie las manos, repletas de semen, a lametazos. El loro, encerrado en su jaula blanca, no deja de repetir aquel nombre. Aquel nombre que tanto le duele oír. El nombre de su ex. Nombre que jamás olvidara. Y nombre que le recuerda, cada vez que lo escucha, que, hasta hace ya medio año, lo tenía todo. Absolutamente todo.

Casa bonita, esposa estupenda, hijos modélicos, un pequeño zoo formado por un gato, un perro y un loro, que proporcionaban alegría al día a día en el hogar, y un coche caro e impecable. Ahora no le queda nada más que una pensión a pagar para el resto de su vida. Un empleo que nunca soporto y que nunca soportara. Una hipoteca que le ahorca. Un gato, un perro y un loro. Y un millón de recuerdos. Recuerdos de momentos felices, momentos inolvidables. Momentos que no volverán por haberse follado a una puta politoxicómana que no recuerda ni el sabor de su polla.

-No debí meterme aquella raya- Piensa mientras su perro termina de limpiarle la mano.

Mr. G

El almuerzo vestido.

8 De la tarde. Entramos en aquella tasca. La tasca de siempre. Fuera llovía. Al entrar invadió nuestras fosas nasales el humo acumulado de tabaco y yerba. Aquella tasca era nuestro segundo hogar. Nos sentamos en una masa del fondo. Sin sillas. En su defecto un banco anclado a la pared en forma de L. En el lado corto se sentó Ali. A su lado, en la esquina, su novio: El Negro. A la derecha de este se sentó Juan y yo me senté a su lado, en la otra esquina. Acurrucado. Recuperando el calor perdido. La tasca no estaba demasiado llena. Un par de pibes en la barra. La mesa de al lado llena. Y unas quince personas alrededor del billar que hay en lo más profundo del local. Estaba todo tranquilo. La muisca al volumen justo para escucharla solo si quieres. La gente iba a su bola. El Negro y Ali se pusieron cariñosos y pasaron de nosotros.

-¿Yerba o polen?- Le pregunte a Juan

-Yerba.

En la mesa hay dos agujeros. Saque un billete de 5 que coloque al lado del agujero izquierdo. Apareció una cucaracha. Desapareció. Con el billete. Me encendí un piti.

-Siguen teniendo la misma yerba ¿No?

-¿Qué?- Juan se había quedao empanao

-Que si siguen teniendo la yerba de siempre

-Creo que sí, que siguen con la critical holandesa

-Al pelo

El cigarro no había llegado aún a la mitad. La cucaracha volvió. Y desapareció de nuevo. Dejo una bola de papel albal. Juan la cogió. La abrió

-Mira como huele. Esta de puta madre.

-Déjame ver- Cogí la postura- Si, es la critical holandesa. Mira, este cogollo parece ser del tronco.

-Pues ya sabes lo que toca.

Claro que lo sé. Papel. Cigarro. Picar yerba. Mezclar. Liar. Fumar. Sabor esquisto. Suave. Apenas se notaba el tabaco. Fume tranquilo. Disfrute. Me relaje. Me coloque. El peta desapareció de mi boca. Apareció en la de Juan. Observe el lugar. Años y años viniendo aquí, La tasca perfecta. Ni sucia ni limpia. En cuanto te acostumbras a las cucarachas parece el paraíso.

Creo que nadie recuerda cómo empezó todo. De repente dejas 5 euros en una mesa y desaparecen. Y te rayas. Y te cabreas. Ves la bola llena de yerba. Te tranquiliza. Piensas que es una broma. No preguntas. Fumas y punto. Otro día vuelves a dejar 5 euros. Pero al otro lado de la mesa. Y te vuelves a rayar. Y te vuelves a cabrear. Y vuelves a tranquilizarte al ver 5 euros de polen sobre la mesa. Y vuelves a pensar que es una broma. Un mes después ya conoces el mecanismo. Izquierda yerba. Derecha polen. Para cuando te enteras de que son cucarachas las que llevan a cabo todo el proceso, ni te sorprendes. Estas más que acostumbrado a, to colocao, ver como pasean por el suelo. A ver como nadie las molesta. A ver a gente jugando con ellas. Es un secreto a voces. No sabes de quien es la yerba. Ni a quien va el dinero. Ni como cojones han enseñado tan de puta madre a las cucarachas. Pero te la pela. Fumas y te relajas. Disfrutas de la música y de la cerveza. Y punto.

El porro ha saltado de la boca de Juan a la boca del negro. Y de la del negro a la mía. Y fumo. Y fumo. Y veo como en otra mesa alguien, al que no he visto nunca por aquí, se levanta de golpe. Cabreado. Chillando:

-¿Dónde mierdas esta mi billete?

Mr. G.

Poesía de un borracho aburrido.

Bebe

Bebe

Y vuelve a beber

Cuando pienses que nada tiene sentido

Cuando te aburras

Cuando te sientas solo

Vacio

Sin ganas de nada.

Y me da igual si rimo

Y me da igual la métrica

Bebo y escribo

No esperes nada de mí

Si creo poemas

Por pereza

De crear historias

De contar mi vida

O mis paranoias

Borracho puedo amar

Pelear

Soñar

Disfrutar

Y ahora corre por mis venas

El vodka y la Coca-Cola

Que os jodan

A los que juzgáis el arte

Y le ponéis normas

Y trabas

Al artista

Que si no hace sus mierdas

Revienta

Esto no huele a envidia

Huele a ignorancia

Son demasiados

Idiotas vivos

Demasiados pocos

Los desesperados

Los inadaptados

Mr. G.

El nihilismo ha vuelto

El nihilismo ha vuelto

Y me cago en la puta

Me quede sin sueños

Y el bajón de la farlopa

Me sugiere el suicidio

Lo pierdo todo sin hacer la apuesta

La vida apesta

Mi tocha puesta

No me queda nada chica

Quizás te secuestre

Y te obligue a amarme

Mientras busco

MDMA puro

¿Qué mierdas me está pasando?

Hasta hace poco

Era feliz

Follaba incluso

Soy un puto iluso

Y huyo

Paso de marrones

Porque pa marrones

Mi cacao mental

Estas ganas de dejar de respirar

No sé porque ideales luchar

No sé porque luchar

No se

Todo es una mentira

Saber la verdad me quita la vida

No hallare la formula de la felicidad

En la química

Mr. G.

MDM(edaigual)A

Cuento por cientos

Los rostros

De los que al día

Como un romántico

Me enamoro

Y los cuento por miles

Cuando voy de M

Pero todos olvidados

Al día siguiente.

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La poesía

Mato la comunicación

Metáforas

Hipérboles

Y demás mierdas

Que camuflan

Que dan mil vueltas

Sin decir realmente lo que piensas

Lo que sientes

Por miedo

A gilipolleces

Y lo que yo quiero es follar

Contigo

Sin conocerte

Simplemente con verte

Y será tu mirada

Tus tetas

Tu sonrisa

O tu culo

Pero quiero que goces

Y que gimas

Mientras me como tu coño

Y punto.

No hay más.

Dejemos la farsa

No existe un mañana

Es ahora

Y tu eres especial

Entre todas

Por lo que sea

Pues poco importa.

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El romanticismo

Apesta

Y yo no conoceré al amor de mi vida

En una biblioteca.

Y tras ese libro de Thompson

No hay belleza

Ni diosa griega

Hay una piba fea,

Gorda

Y mi problema,

Con las gordas

Y con las feas,

Es que no me ponen una mierda

Por muy listas que sean

Por muy bien que me caigan.

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Y creo que ando enamorado

De un rollo de una tarde

Con la que de vez en cuando hablo

Pero me venden el éxtasis a diez pavos

La pastilla

Y me da igual no volver a besar esos labios.

El M deja de hacer efecto

Y te busco

Y no te encuentro.

Mr. G.

El dibujo viene de la mano de Ittz. Si queréis ver más cosas suyas: http://tuspadresonhermanos.tumblr.com/

Ruiditos.

No era la primera vez que se me hinchaban así los huevos. Ni la segunda. Ni la tercera. Hinchadísimos. El más leve roce y estallarían. Y le soltaría una ostia. Una buena ostia.

Que ganas de hacerlo joder. Seria increíblemente placentera, casi orgásmica, la sensación que sentiría tras darle tal somanta de palos. Tras verle sangrar en el suelo. La nariz rota. Un pómulo partido. Un ojo más hinchado que mis cojones.

Me sentía de puta madre con solo pensarlo. Sería la poya. Tenía que hacerlo. Aquel cabron se lo merecía. Se merecía una paliza. Una ostia tras otra. Puñetazo tras puñetazo. Hasta que dejara de respirar.

Si. Si. Si. Matarlo, eso es. Después no importaría nada. Me dormiría y al día siguiente mi compañero de cuarto aparecería muerto. Pero no importaba. Necesitaba hacerlo. Lo juro. Lo necesitaba. Es más, no podía no hacerlo. No podía no destrozarle la cara hasta matarlo y luego darme a la fuga. No podía no hacerlo. Y me sentaría de perlas hacerlo. Mejor que una mamada. Me sentaría de un bien que te cagas. Sacaría toda mi mierda fuera. Por fin me desahogaría.

Después de cargármelo a ostias lo tiraría por la ventana. Pero antes de eso, tras escupirle, darle de ostias, matarlo y dejarlo todo limpio, Pillaría una cuerda, le ataría una piedra, lanzaría la piedra al otro lado de la valla y ataría al otro extremo el cuerpo inerte, y envuelto en sabanas, de mi asqueroso compañero de cuarto. Me daría el piro. Saltaría la valla. Tiraría de la cuerda y conseguiría llevarme el cadáver para no dejar pistas. Para que piensen que nos hemos fugado los dos.

Pero no voy a hacer nada. El cabreo se ha esfumado. El lee una revista tirado en su cama. Yo leo a Thompson tirado en la mía.

Hay un silencio perfecto.

Y empieza a hacer ruidos con la boca. Otra vez los putos ruiditos. Ya está. No aguanto más. Yo solo quiero leer tranquilo. Y este hijo de puta me lo impide.

Creo que lo que más tranquilo y relajado me dejaría seria estrangularlo con mis propias manos mientras le sonrió.

Mr. G.

Ittz dice que siempre escribo lo mismo.

En estas noches de insomnio, actualmente muy abundantes debido a mi abusivo consumo de flujo vaginal por vía intravenosa, disfruto saliendo al balcón a echarme un cigarro. Las 4:48 a.m. es una buena hora para asomarme al balcón. El cálido y dulce olor a excremento humano me invade. Disfruto de cada inspiración, que llena mis fosas nasales de este aroma tan suave. Observo los balcones que tengo enfrente. Siento un cosquilleo recorrer mis genitales al ver las cabezas que de los balcones cuelgan. Algunas gotean sangre. Es precioso.

De casualidad, veo a través de una ventana, como dos niños, de unos cinco años, juegan con los ojos recién extraídos de la cara de sus padres. Se empiezan a pelear cuando uno de ellos se como los cuatro ojos de golpe y no le deja ninguno a su pobre hermano. Y dicho hermano hace lo que todos hubiéramos hecho, abrirle en canal y coger los preciados ojos, que aun no han llegado al estomago lleno de semen, orina y larvas. Bendita inocencia. No puedo evitar reírme al ver como usa el intestino delgado de bufanda. Creo que me estoy poniendo cachondo.

En la calle, perros y gatos follan entre ellos, mientras arden. Los gemidos de dolor invaden mis tímpanos. Dulce melodía. Mi cigarro se está acabando. Y en las esquinas, las putas aprovechan sus penes erectos de 50 cm para violar a sus chulos. Pollas erectas. Anos sangrantes.

Una pareja de enanos bisexuales se entretienen arrancando las lenguas de todo aquel que encuentran a su paso. Y empiezan a lanzarlas por los aires. Llueven lenguas con halitosis. Consigo coger un par para desayunar.

Mi cigarro se ha acabado. Exhalo la última calada, mientras un camión, que transporta vaginas peludas en descomposición, descarrila y esparce toda la mercancía por el suelo. No puedo evitar eyacular.

Mr. G.