Es difícil de entenderlo.

Voy pelotazo

Muy pelotazo

Jodidamente pelotazo

Cuatro rubifenes

de 10 mg

me salvan del sueño

de matar a la luna

acostándome en mi cama

* * *

Podría escribirte mil poemas

mas

muchos mas

Pero tengo miedo

de que pienses que son tuyos

y te los quedes

y me dejes desnudo

frente al mundo

sin rima alguna

con la que defenderme

* * *

En mi mente

completamente akrata

solo hay una norma

una sola norma

inamovible

inquebrantable:

Los poemas

que vomito

son míos

solamente míos

y de nadie mas.

Es lo único que tengo

se que es difícil de entender.

Mr. G.

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Patriotismo

En mi pais

Hay placas

Con el nombre

Del dictador

Y sus amigos.

***

Hace cuarenta

Hace mas de cuarenta

Años

Que murio

(Y no fue asesinado)

El dictador

Y esas placas

Siguen hay

Conmermoando

Las lagrimas

De sangre

Derramadas

Por un pueblo.

Mr. G.

 

Intentando no vomitar

Aquella habitación diminuta

Llena de cajas

En penumbra

Tu cuerpo desnudo

Tu boca

Tu tatuaje

Tu culo

Mi polla

Mis tatuajes

Mi boca

Jadeos

Risas

Y mas jadeos

Condones llenos de lefa

Por el suelo

El cigarrillo

De después

Aliñado

Humo denso.

***

Tu ya no estas

Ya no quedan cigarrillos

Aliñados

Tu culo se fue

Mi polla esta flácida

Los condones siguen ahí

Esperando a que los recojan

El cenicero esta lleno

La habitación apesta

Yo escribo poemas

Intentando no vomitar

Mirándome de reojo las venas.

Mr. G.

Creo que…

​Creo que no se amar

Digamos que no se amarme

Que por eso mi cama huele como                                                       siempre

A mi

A mi sudor

A mi semen

A mis pies

Y por eso dejo que los dias pasen

Y cada finde intento aprender

A amar

A amarme

Pero bebo demasiado

Y se me olvida

Y a la mañana siguiente

Mi cama huele a mi

A mi sudor

A mi semen

A mis pies

Mi movil sabe amargo

Y me duele la cabeza.

Mr. G.

Noches de desenfreno. Poemas al desamor. Ausencia de coca. parte 1

Impulso creativo

en barras de bares

la mierda de un perro

que cuelga del techo

ese cura y ese niño

ese pecado

perdonado

dos ave marias

y cuatro padres nuestros

recorriendo tu cuerpo

a besos

el exceso

de la luna

los poemas

que no leerás nunca

me los quedo

puta

quedate con el resto

mis versos son mios

arrancamelos del pecho

seguiran siendo mios

Mr. G.

Puedes?

Cuando llegue el ultimo sábado,

con la ultima noche,

con la ultima fiesta.

Cuando el ultimo pollo se vuelque,

las narices ardan,

las pupilas se dilaten,

las mandíbulas enloquezcan,

Cuando el ultimo vaso se llene,

Cuando el ultimo porro se rule,

Disfruta, goza, enloquece.

Pero,

cuando todo se acabe,

Asume

que

sera

la

ultima

v

e

z

Mr. G

Poema de una lagrima

Cuando todo falla

Cuando nadie vende

Cuando todos callan

Cuando nada vale

Cuando todo lo aborreces

Cuando nada sirve

Cuando todo es malo

Nace el poema

Mr. G.

El almuerzo vestido.

8 De la tarde. Entramos en aquella tasca. La tasca de siempre. Fuera llovía. Al entrar invadió nuestras fosas nasales el humo acumulado de tabaco y yerba. Aquella tasca era nuestro segundo hogar. Nos sentamos en una masa del fondo. Sin sillas. En su defecto un banco anclado a la pared en forma de L. En el lado corto se sentó Ali. A su lado, en la esquina, su novio: El Negro. A la derecha de este se sentó Juan y yo me senté a su lado, en la otra esquina. Acurrucado. Recuperando el calor perdido. La tasca no estaba demasiado llena. Un par de pibes en la barra. La mesa de al lado llena. Y unas quince personas alrededor del billar que hay en lo más profundo del local. Estaba todo tranquilo. La muisca al volumen justo para escucharla solo si quieres. La gente iba a su bola. El Negro y Ali se pusieron cariñosos y pasaron de nosotros.

-¿Yerba o polen?- Le pregunte a Juan

-Yerba.

En la mesa hay dos agujeros. Saque un billete de 5 que coloque al lado del agujero izquierdo. Apareció una cucaracha. Desapareció. Con el billete. Me encendí un piti.

-Siguen teniendo la misma yerba ¿No?

-¿Qué?- Juan se había quedao empanao

-Que si siguen teniendo la yerba de siempre

-Creo que sí, que siguen con la critical holandesa

-Al pelo

El cigarro no había llegado aún a la mitad. La cucaracha volvió. Y desapareció de nuevo. Dejo una bola de papel albal. Juan la cogió. La abrió

-Mira como huele. Esta de puta madre.

-Déjame ver- Cogí la postura- Si, es la critical holandesa. Mira, este cogollo parece ser del tronco.

-Pues ya sabes lo que toca.

Claro que lo sé. Papel. Cigarro. Picar yerba. Mezclar. Liar. Fumar. Sabor esquisto. Suave. Apenas se notaba el tabaco. Fume tranquilo. Disfrute. Me relaje. Me coloque. El peta desapareció de mi boca. Apareció en la de Juan. Observe el lugar. Años y años viniendo aquí, La tasca perfecta. Ni sucia ni limpia. En cuanto te acostumbras a las cucarachas parece el paraíso.

Creo que nadie recuerda cómo empezó todo. De repente dejas 5 euros en una mesa y desaparecen. Y te rayas. Y te cabreas. Ves la bola llena de yerba. Te tranquiliza. Piensas que es una broma. No preguntas. Fumas y punto. Otro día vuelves a dejar 5 euros. Pero al otro lado de la mesa. Y te vuelves a rayar. Y te vuelves a cabrear. Y vuelves a tranquilizarte al ver 5 euros de polen sobre la mesa. Y vuelves a pensar que es una broma. Un mes después ya conoces el mecanismo. Izquierda yerba. Derecha polen. Para cuando te enteras de que son cucarachas las que llevan a cabo todo el proceso, ni te sorprendes. Estas más que acostumbrado a, to colocao, ver como pasean por el suelo. A ver como nadie las molesta. A ver a gente jugando con ellas. Es un secreto a voces. No sabes de quien es la yerba. Ni a quien va el dinero. Ni como cojones han enseñado tan de puta madre a las cucarachas. Pero te la pela. Fumas y te relajas. Disfrutas de la música y de la cerveza. Y punto.

El porro ha saltado de la boca de Juan a la boca del negro. Y de la del negro a la mía. Y fumo. Y fumo. Y veo como en otra mesa alguien, al que no he visto nunca por aquí, se levanta de golpe. Cabreado. Chillando:

-¿Dónde mierdas esta mi billete?

Mr. G.