E S K I Z O

No te das cuenta de que soy un jodido genio o que?
y entones porque no me hablas?
por que  no respondes a mis mensajes?
a que juegas?
Te aviso
me e metido
rubifen
quizás te mate
quizás me
y que?
no hables
es tarde
ves esa botella de vodka?
ábrela,
dámela,
vete.
llévate tus labios
y tu culo
y no vuelvas
crees que no hay mas putas
que se toquen pensando en mi polla
después de que les recite al oído?
enserio crees
que eres la única?
estas loca
y yo
tengo un problema
dos
tres
cuatro
y muchos demonios
en mi cerebro
que juegan conmigo
y  no me dejan ser yo
porque prefieren ser ellos
y lo entiendo
tu lo entiendes?
claro que no
que vas a entender
solo quieres apuntar el nombre
de otro artista mas
en tu lista
pero yo no soy un artista mas
entiendes
yo estoy maldito
y bueno
quizás algún día me de igual todo
y te clave unas tijeras
en el cuello
mientras sonrió
pero no temas
el bajón del rubifen ya llega
y yo tengo que salir
y buscar
algo
con
lo
que
calmarme
y espero que estés
cuando vuelva
y espero
que solo lleves puesto un tanga.

Mr. G.

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Amsterdam

 

 

Hacia tiempo que quería ir a Amsterdam. Al principio lo que me atraía era el tema de los cofeshop. Pero la cosa cambio cuando abrieron una aso en mi barrio. Lo de estar encerrado en un garito fumando porros (y lo que no son porros) mientras bebes una cantidad importante de cerveza y pasas horas y horas jugando a la play tres y al ajedrez, paso de algo excepcional a algo cotidiano. Demasiado cotidiano. En fin, lo que verdaderamente me llevo a comprar un billete de avión barato directo a la capital de los países bajos fueron las setas y las putas de escaparate. Y que mi colega villazon, al que llamaremos cohelo, se había ido a vivir hay no hace mucho, y cada vez que hablábamos no perdía la oportunidad de describirme con detalles lo cojonudas que son las fiestas por esos lares.

Bueno, a lo que íbamos. Imprimí mi billete, pille un blabacar a alicante y tarde dos horas en embarcar. Iba bien preparado. Me comí medio transilium nada mas sentarme. Odio viajar despierto, me planteo el suicidio después de la primera hora de viaje. Siempre. Nunca falla. Asique trague la media pastilla y me acomode. No pasaron ni diez minutos cuando un tío de entre treinta y cuarenta años se sentó a mi lado. Otra cosa que odio es hablar con los desconocidos que se sientan a tu lado en los viajes.

-Buenas, me llamo Antonio.

-Damian- respondí intentado no sonar muy borde pero sin llegar a dar pie a continuar la conversación. No debí hacerlo muy bien

-¿Y a que vas a Amsterdam, Damian, a visitar a algún familiar?

-Voy a ver a un colega

-Eso esta muy bien- Joder el tío hablaba como si fuera un profesor y yo un niño bueno de primaria. Y lo peor es que el puto interrogatorio siguió.- ¿Y que piensas hacer?

-Pues mi intención es incharme a comer setas y coños, ¿Y tu?

Antonio no respondio. Antonio aparto la mirada muy muy serio. Antonio saco una biblia y no volvió a abrir la boca en todo el viaje.

Yo no tarde mucho en dormirme.

Me desperté justo diez minutos antes de aterrizar. Para mi grata sorpresa Antonio no había perdido la oportunidad de cambiarse de sitio.

Llegue a casa de cohelo a las diez de la noche.

-Deja las cosas y vámonos. Esta noche promete.

Deje las cosas y coji mi cartera. Cohelo tenia un contacto de speed que estaba cojonudo. Muy muy cojonudo. Fuimos de bar en bar bebiendo como descosidos. El acababa de cobrar porloque mi presupuesto no descendió demasiado esa noche. Yo apenas se hablar ingles y mucho menos holandés, asique mis intentos de ligar se resumieron en decirle a todas las tias que me miraban like my dick? O you like fucking me? Follar no folle, pero las risas no faltaron. Y casi me como un par de ostias de algún novio indignado, pero ¿acaso no es esa la sal de la vida?

La noche acababa. Yo yo estaba cachondo perdido. Necesitaba meterla.

-Cohelo, hijo de puta, deja de llevarme a bares y discotecas de mierda y llévame a alguno de esos puticlubs del jodido barrio rojo.

Y me llevo. Antes de entrar estuvimos media hora molestando a las putas de los escaparates. Si el dueño no llega a ser colega de cohelo nos hubieran dado una paliza. Alguien salía justo cuando entrabamos. Mi queridísimo compañero de viaje Antonio. Bueno, al parecer no era el único del avión que iba a amsterdam por placer.

Mr. G.