Goodbye

Se a acabado la caja. No quedan mas. ¿Y que?. Me estaba cansando. Ahora toca ansiedad. Resucitar es doloroso. Pero te hace fuerte. Resistente. Por suerte soy pobre. No hay dinero para tanto vicio. El pecho me late. Relajate. Deja pasar el tiempo. Escribe. Juega. Observa. Y relajate. Sobretodo relajate. No te va a doler. No demasiado.
Mr. G

Mr. G comunica que…

Hace mas de un año que abrí ravelandia. Es uno de los proyectos mas importantes y significativos de mi vida, pero se me esta quedando pequeño. Os digo esto porque estoy buscando blogs y revistas en los que colaborar y si sabéis de alguno, o tenéis uno y os falta alguien, no dudéis en avisarme, cuantos mas mejor.

Posdata: No por esto voy a dejar de subir cosas al blog.

Posdata 2: Mil gracias a la gente que me lee y me apoya, os debo una.

Cosas del viña.

Recuerdo un mar de tiendas quechua. Y un pequeño rio vacío, que poco a poco se fue llenando de mierdas variadas. Recuerdo un puente que cruzaba el rio, por el que acedias a otro sector del camping. A cinco metros del puente, en el borde del rio, un árbol. Dos grandes ramas, caídas, del árbol, cruzaban el rio.

Recuerdo verla sola. Aprovechando las ramas caídas de un árbol para pintar el puente que tenía enfrente. Me acerque a saludarla. Y salí del caos, aunque este me rodease. Ella sonreía. Yo respondía a su sonrisa con la mía. Empezamos a hablar. Yo estaba muy nervioso. Y creo que algo borracho. El caso es que ya la conocía de antes, de coincidir alguna que otra noche. Tenemos colegas en común. Ya había hablado con ella antes, y tenía mucha curiosidad por tener una conversación larga con ella. Y flipe. Os juro que flipe. Una artista, de las de verdad. Amante del rockabilly, del buen rockabilly.  Pintaba en una libretita marrón, bastante guapa. Tenía una de sus manos dentro de una bolsa de plástico, que usaba de paleta. Pintaba acrílico. Me dijo que le encantaba la poesía, en especial la de Neruda. Yo le dije que escribía, y le pregunte si quería leer algo. Respondió que sí. Salí corriendo a por mí libreta. Estaba en la tienda de campaña de una colega. Y cuando regrese ella seguía hay. Se la enseñe, la ojeó y me pidió que le leyera algo. Lo hice, pero entre mi afonía, mi mala letra y la vergüenza, no fue un gran recital. Después escribí un poema y se lo dedique. Lo leyó. Le gusto. Y me ofreció retratarme. Accedí. Me costó mantenerme quieto. Ella me miraba y sonreía. Yo  flipaba. Tenía una sonrisa muy bonita. Muy muy bonita.

-Eres muy guapo.

Y me puse más nervioso. Quise decir:

-Tú también.

Pero mi cerebro estaba embobado con su sonrisa.

Seguimos hablando mientras me retrataba. Un palique cojonudo, de los mejores que he escuchado. Hablábamos de todo y de nada. Y acabo el retrato.

-No te pareces nada.

Dijo, y su voz me atrapo.
Vi el retrato. Y si se parecía a mí. Y ella dijo:

-Vamos a subirnos al árbol

Subir a los arboles ha sido mi pasión desde que era un renacuajo.

-Vamos

Ella subió primero. Y cuando estábamos los dos encima del árbol, nos miramos y nos besamos. La agarre de la cintura…

Era increíble. Disfrutaba con cada beso. Con cada caricia. Sin prisa. No quería que acabara nunca. Estaba en el paraíso.

Bajamos del árbol. La abrace y me tire al suelo, ella callo encima mía. Se reía. Nos volvimos a besar.

-¿Tienes tienda?

Le pregunte.

-Sí, pero están mis amigos

-Joder

-¿Y tú?

-No

-Bueno. Quedamos aquí a las cuatro y media, que mis amigos se van a los conciertos.

-Perfecto

Y seguimos besándonos. Sobándonos. Un rato más. No quería separarme de ella. Pero tuve que hacerlo. Antes de irnos me volvió a preguntar

-¿A las cuatro y media aquí?

-Claro.

Y aún sigo arrepintiéndome de llegar a las cinco menos veinte.

Mr. G

Ahora me importa una mierda.

.

.

.

.

Que me voy pa Alicante el sábado.

Que me voy el viernes.

Que ya es viernes.

Que tengo 20 pavos.

Que litros.

Que a esperar en Sojo.

Que al final no me voy a Alicante.

Que me quedo.

Y pa mariano.

Éramos muchos para ser pocos. Y pocos para ser muchos. Y teníamos ganas de juerga. Yo en concreto de juerga en privada. Con cierta persona. Pero no. Sabes que no cuando estas con ella, acariciándola mientras duerme. Mientras duerme la mona. Tras haber potado. En ese momento te das cuenta de que no. Que no la besaras.  Que no hay futuro en tu fantasía. ¿Y que más dará?

Una calada mas a ese piti. A ese porro. Un esquinazo mas. Un trago mas.

Y llamas  al camello porque no se quién quiere medio de farla. Y el camello que viene. Pero no trae farla. No sé quién no pilla y nosotros pillamos una de M con forma de corazón. Porque sí. Porque metemos tres cuartos en un kali. Porque mezclamos un cuarto con speed. Billete de 5. Enrollado. Esnifado. Cada uno su parte. Daba igual el dinero. Aunque discutiésemos por ello. Daba igual. No importaba. Nos lo metíamos todo a partes iguales entre los que queríamos meternos. Y poto ella. Y otra de su tierra. Y la tengo a mi derecha. Y voy  a ver qué pasa. Aunque me temo que llegare tarde.

Y ni tarde ni pronto. Digamos que no llego. Que todo se queda en la fantasía. ¿Y que más dará? Se supone que queda speed. Pero queda poco. Bastante poco. Y da igual. Ahora todo me importa una mierda. Como a Arpaviejas. Cuando te das cuenta de que no, que pasa de tu cara. Y entonces la sonrisa pícara aparece en mi cara. Soy libre y estoy cabreado. ¿Qué más se puede pedir?

Pues puedo pedir que no vengas a sacarme a bailar.

Que me beses.

Que pases un rato conmigo. Un rato largo. Un rato a solas.

Mr. G

1º Parte de “Miedo y asco entre nazis”

La tarde comenzó como siempre. Y no quiero enrollarme, por lo que resumo:

Libro a la mochila

Libreta a la mochila

Bolígrafo a la mochila

Tabaco al bolsillo

Mechero al bolsillo

Papel al bolsillo

Cambiar de bolsillo

Móvil al bolsillo

Llaves al bolsillo

Dinero a la cartera

DNI a la cartera

(-¿Por si te para la poli?

+Por si me tengo que pintar yo las rayas)

Cartera al bolsillo

Salir de casa.

Un colega, Mr. Sape, me esperaba en el portal.

Saludarnos. Caminar. Hablar. Llegar al centro.

-¿Pillamos un litro a pachas en la fama en lo que esperamos a estos?

Los dos sabíamos que si. Que estamos deseándolo desde que pisamos la calle. Pero alguien tenía que preguntarlo.

-Si

Estos ya estaban en la fama.

Pillar el litro

Apalancarnos con estos

Beber cerveza

Fumar tabaco

Y yo sin parar de preguntar donde pillar. Ansiaba droga dura. Y estos no sabían dónde coger.

Beber

Fumar

Unos que se van a por yerba

Y que vuelven

Porro

Las frases: Pásate el peta y pásate el litro, en la boca de todos.

Y pal república.

Más de lo mismo durante un buen rato. Nos encontramos con mi colega Josele, y nos llevo a por algo de farla. El puto Mr. Sape se quedo hablando con nosequien. Una chavala, creo.

Barrió gitano

Subir escaleras

Pedir

Pagar

Bajar escaleras

Pintar

Esnifar

El puto Mr. Sape sigue hablando con la piba esa. Asique al Josele, al Maikol y a mí nos toca esperar. Y yo tenía ganas de speed. Y la farla era poca y mala. Y me aburría.

Llamo al negro. No lo coge el puto. Llamo a Mr. Li, otro capullo que no lo coge. Llamo a Mr. D y por fin alguien que me lo coge.

-Cabron ¿Dónde estáis?

-En la Europa

-¿Hasta qué hora os quedáis?

-Yo me pirare enseguida

-Mamon, ¿Cómo que te vas tan pronto? Eres un cacas.

-Me voy a una fiesta imbécil.

-¿Y estos que van a hacer?

-No sé, ¿Dónde estás?
-En revolver

-Pues vente pa ca ya. Pero ya.

-Vooooy. Agur.

Cuelgo, me despido de estos, y tiro pa la Europa. Allí me esperaban Mr. D, Mr. Li, el Negro, el miguelito, Juan y un litro.

Y estos que se van a la place, una discoteca a tomar por culo. Mr. D y Mr. Li van en coche. Resulta que hay hueco. Resulta que Mr. D me lo ofrece. Y resulta que acepto. A las doce tengo que estar en su kelo. Me despido. Estos se piran. Yo me piro.

Voy a buscar a Mr. Sape. El hijo de puta sigue de palique. Pillo una bavaria en el chino y espero. Espero en una esquina de la merced, mientras este sigue sentado en las escaleras con la piba.

Palique infinito.

Por la plaza no para de pasar gente. Y no conozco a nadie. Es lo que tiene haber estado tanto tiempo desaparecido.

La bavaria y el tabaco se van acabando. Estos dos siguen hablando. Y aparece el gran S. Y tras andar un rato, llega el mayor favor que me podían hacer en ese momento: Localizar a un pavo que vende pastis a 10.

Pillar

Tragar

Ir pa kelo de Mr. D.

Mr. G.

Prologo de “Miedo y asco entre nazis.”

Quizás fuera el éxtasis. O quizás no. Lo único que sé es que aquella noche yo estaba rodeado de gente, y aquella gente eran, en su mayoría, nazis. Cerdos. Putos cerdos asquerosos. Lanzando su pezuña. Y justo esa tarde, antes de estar rodeado por esta masa de psicópatas en potencia, me había cortado la cresta, las patillas y había enterrado mis botas (Que más tarde vendería a un amigo). En resumen, me había dejado los rollos. De la piel para fuera seria, a partir de ese momento, apolítico. Un apolítico con muchas ganas de joder y molestar. Y aquella noche, este “Apolítico” iba de Éxtasis. Y pasaba desapercibido.

De aquella noche podría sacar dos historias: Os podría contar el gran pelotazo de éxtasis, o podría contaros cómo se comportan los nazis cuando están de juerga, haciendo un profundo análisis. Pero para hacer lo primero, tendría que haberlo escrito durante el pelotazo, pues es el único momento en el que se puede relatar tal experiencia: Mientras estas dentro de ella. Al día siguiente solo quedan los recuerdos de la acción, pero de la percepción de ellos no queda prácticamente nada, ya que estas demasiado ocupado en vivirlos que ni te preocupas por guardarlos en la memoria. Razón por la que quiero hacerme con una grabadora. Y de que este ansioso por ver rebeladas las fotos que Mr. Li echo aquella noche. Y os juro por mi cuaderno, que Mr. Li es a la fotografía lo que yo a la literatura. Con la excepción de que lo que tiene Mr. Li es estilo y clase, y lo que yo tengo es un egocentrismo sobrevalorado por el público. Y para poder hablaros de los nazis, tendría que haberles prestado una atención que no merecen, y no haber tenido que cuidar al cabron del Negro cuando le dio la pájara.

Asique hare una mezcla y punto.

Mr. G.

GONZO

El resultado de consumir drogas duras y mezclarlas con libros de Thompson es que, en algunas ocasiones, me da por escribir a lo Gonzo. O lo que yo creo que es Gonzo. Y, tras teclear la inmensa cadena de palabras que hay escritas en mi libreta, corrijo las faltas que me marca el Word, lo releo para darle los últimos retoques, busco una foto para la portada, y lo cuelgo en esta nueva sección de Ravelandia.

Tú lo lees. Si te gusta se lo enseñas a todo Cristo, comentas si te apetece y, si quieres, hasta me puedes pagar.

Si no te gusta: Primero se lo pasas a todo Cristo. Segundo: Me dejas un comentario demostrando que puedes hacerlo mejor que yo. Y como no hay dos sin tres, siempre podrás pagarme. Con billetes de 500 se esnifa de puta madre.

Mr. G.

Inicios Gonzos.

Media hora. Este cabron llega tarde media puta hora. Vuelvo a mirar el reloj. Sera como la vez número cien que lo miro en el último minuto. Me aburro. Me quedo mirando el reloj. Me fijo en la fecha. Lo sabía. Algo había hecho mal. ¿Cómo no? Había quedado con este cabron mañana.

379 días acelerando el tiempo y las pulsaciones. Y ahora, lo ralentizo de golpe. Tres caladas. Han bastado tres caladas. Bueno. ¿Que se le va a hacer? Ahora toca relajarse y liarse un cigarro. Y fumarlo.

Demasiado lento. Todo iba demasiado lento. Asique yo tenía razón. Nací para vivir rápido. Pensar rápido. Hablar rápido. Enamorarme rápido. Y que todo valla tan lento no ayuda. No ayuda una puta mierda. Asquerosos depresores. Solo se salva el alcohol. Lo que necesito es el color blanco. El color blanco de la nada… O el de los brillos de una buena chapa.

Pero toca relajarse, coño. Observar el ambiente decadente. Intenta imitar la mirada de Thompson. Observa la decadencia y la locura de esta sociedad paranoica. Mierda. Putisima mierda, calentita y humeante. Todo. Absolutamente todo va muy despacio. Y nada resulta paranoico en la lentitud. Excepto la propia lentitud. Es momento de pintárselas.

Mr. G.